lunes, 29 de julio de 2013

Karita Mattila y la magia del canto de cámaraLa soprano finlandesa, junto al pianista Martin Katz, hará una suerte de visita guiada por la música vocal del romanticismo

Por: Pablo Kohan


No hacen falta estadísticas puntuales ni confirmaciones de exactitudes irrebatibles para ratificar que, en general, los públicos, mayoritariamente prefieren los conciertos sinfónicos a los de cámara o la ópera a los recitales vocales. Sin embargo, quienes asisten a una buena presentación en la que participa un grupo reducido de instrumentistas puede satisfacer, y ampliamente, a las almas más exigentes que se conforman y regodean con los detalles, la buena música y esa intimidad que se genera entre un ensamble de cámara y quienes se reúnen para verlos y escucharlos. 
Esta noche, y la del miércoles, en el Colón, es de prever que pueda generarse unos de esos momentos mágicos en los que una cantante, sola, con un piano, produzca un maravilloso recital de cámara. Ni más ni menos que Karita Mattila, la maravillosa soprano finlandesa, estará, para el abono del Mozarteum, junto a Martin Katz.
Con el canto vocal de cámara, a diferencia de cualquier otro recital instrumental del mismo calibre, siempre se suscita la duda sobre el repertorio que se ofrecerá. Para tríos, cuartetos o violín y piano, por ejemplo, hay una inmensa literatura escrita para elegir y tocar. Lo mismo con el repertorio de canciones, infinito, variadísimo e inabarcable por donde se lo mire. Pero los cantantes, en gran proporción, escogen también arias de ópera que, extrapoladas de su lugar de origen, podrían, supuestamente, perder alguna significación al ser trasladadas de su lugar de origen a un concierto de cámara. 
Esto, además del hecho de que la orquesta, potente y multitímbrica, es reemplazada por un piano. En realidad, ni bien ni mal, la decisión es tan lícita como no pecaminosa y todo pasa por el modo y la calidad de la interpretación. Desde innumerables placas discográficas o en programas radiales, nos hemos acostumbrado a escuchar arias, aisladas de las óperas a las que pertenecen, sin que nadie sufriera colapsos demasiado serios. Es una práctica largamente aceptada cuya resultante es que un aria deviene en canción. Y así transformada las similitudes entre una y otra son muchas. Tanto una canción como un aria narran una historia. Una, autosuficiente y completa en sí misma desde origen. La otra, también, aunque dentro de una epopeya más extensa. Pero si el canto y la expresividad fluyen y apuntan a la esencia, nadie saldrá dañado; más bien, todo lo contrario.
Karita Mattila, una soprano que acumula premios, condecoraciones y un reconocimiento internacional unánime, con una larguísima actividad operística en los mayores y más prestigiosos teatros del planeta y con una destacadísima trayectoria de recitalista, se ha centrado, para estos dos conciertos, en un repertorio de canciones románticas entre las cuales se interpolarán dos arias. El concierto arranca con cuatro canciones de Brahms, entre las que se encuentran la celebérrima Canción de cuna y la bellísima Del amor eterno , y continúa, en otro territorio y con otro estilo, con la poética de Henri Duparc, un refinadísimo compositor francés, valorado y recordado, precisamente, por sus canciones. Y para cerrar la primera parte, Mattila cantará "Sola, perduta, abbandonata", un aria de Manon Lescaut , la ópera de Puccini.
En la segunda, sólo nos encontraremos con dos compositores. Era lógico y previsible que en un recital de una soprano finlandesa hubiera música de Sibelius. Serán, apenas, tres canciones de un corpus muy extenso y tan digno como poco conocido. Y después, Mattila cantará la maravillosa "Canción de la luna" de la ópera Rusalka , de Dvorák, y, también del compositor bohemio, el ciclo completo de las Canciones Gitanas op. 55.
En definitiva, Karita Mattila hará una visita guiada por la música vocal del romanticismo cantando en alemán, francés, italiano, finés y checo. Y en función de su capacidad y su reconocido talento no es de imaginar que este recital sea apenas un paseo turístico por las beldades de una época, sino un verdadero acontecimiento musical, una vivencia de esas que sólo pueden aportar los recitales de cámara. Las condiciones están dadas. Es de esperar que así acontezca.

viernes, 26 de julio de 2013

Duilio Marzio: un actor versátil e indispensable para la escena nacional

Por: Susana Freire


Elegante, vital, lúcido, simpático y de buen humor. Así vivió Duilio Marzio y así se mantuvo hasta los últimos años de su vida, hasta su muerte, ocurrida ayer. Duilio Bruno Perruccio nació el 27 de noviembre de 1923, en Buenos Aires. No ocultaba su edad, por el contrario, se sentía satisfecho porque sabía que llevaba sus 89 años con el orgullo y la dignidad que le da el ser poseedor de una carrera ininterrumpida durante más de cincuenta años en teatro, cine y televisión.
Fue un actor muy convocado por cineastas de la talla de Fernando Ayala, Leopoldo Torre Nilsson, Luis Puenzo, Raúl de la Torre, Lautaro Murúa, Daniel Tinayre, Lucas Demare, Julio Saraceni, directores que tenían sus motivos para contarlo entre los elencos. Duilio Marzio era, como pocos, capaz de interpretar papeles de una variada gama. Podía ser el protagonista romántico de Ayer fue primavera, el político corrupto de El candidato, el antihéroe de Un guapo del 900 o el oportunista de Marta Ferrari , todos resueltos con la misma eficiencia. Hubo épocas en que llegó a filmar tres o cuatro producciones por año. Después de las década del 50 y 60, su actividad estuvo dedicada tanto al sector sindical como al estudio y la actuación.

DE LA FACULTAD AL ESCENARIO

Curiosamente, sus inicios estuvieron ligados a la música, actividad en la que comenzó en la década del 40, integrando la Jazz San Francisco con el nombre de Alan Warren. Mientras estudiaba derecho, el director Antonio Cunill Cabanellas dictó un curso en la facultad y fue suficiente para atraer a Marzio y también a Pepe Soriano, quienes integraron un elenco experimental universitario. Ésa fue la experiencia reveladora que lo hizo abandonar sus estudios para dedicarse a la actuación.
Comenzó en el cine con un pequeño papel en Fin de mes , de Enrique Cahen Salaberry; después Leopoldo Torre Nilsson lo convocó para Días de odio La Tigra. En 1955 filmó un episodio de El amor nunca muere , de Luis César Amadori. Luego, El jefe , por el que recibió un premio como mejor actor de reparto, al dar vida a un personaje que se enfrentaba al líder, y El candidato , ambos de Fernando Ayala. En 1958, trabajó en En la ardiente oscuridad , de Daniel Tinayre, una producción que exponía el mundo de los no videntes, y en 1959, en La caída , de Leopoldo Torre Nilsson sobre la novela de Beatriz Guido. También participó de Paula cautiva (1963), de Fernando Ayala, y en Italia filmó La espada de Ivanhoe , que no llegó a estrenarse.
Además actuó en Sinfonía de juventud (1955), Surcos en el mar (1956), Edad difícil (1956), Sábado a la noche, cine (1960), Plaza Huincul (Pozo uno) (1960), Huis Clos (A puerta cerrada) (1962),Primero yo (1964), Extraña ternura (1964), La Raulito (1975), Pobre mariposa (1986).
Entre 1964 y 1968, se dedicó a la actividad gremial al dirigir la Asociación Argentina de Actores.
A principios de la década del setenta viajó a los Estados Unidos, donde estudió con Lee Strasberg y realizó giras por las universidades con espectáculos unipersonales.
En teatro participó en 1956 en La gata sobre el tejado de zinc caliente , de Tennessee Williams, de la cual recuerda una anécdota: "Para mí fue el papel consagratorio. La hice con Francisco Petrone, que volvía del exilio. Inda Ledesma estaba seleccionada para el papel de Maggie. Cuando Petrone me vio, me dijo que tenía el físico para el papel. A los cinco días me llamó y me dijo muy campechano: «Duilio, usted sabe que yo estuve mucho tiempo afuera, no conozco a mucha gente, pero me dicen que usted es una figurita de cine, que es mal actor, así que si quiere hacer una prueba?». Yo acepté, hice la prueba y me gané el papel. Ésa fue mi introducción a la cosa seria del teatro y del cine".
Otra de las obras que marcaron su actuación fue Equus , dirigida por Cecilio Madanes, que se estrenó en 1976, en el Ateneo. "Fue la primera producción de Carlitos Rottenberg -recordaba con entusiasmo-. Tuvimos que dar examen ante cinco generales y cinco brigadieres para ver si podíamos hacer la obra. En el elenco estaba Miguel Ángel Solá y fue un descubrimiento para el público." También actuó en Gigí , con Susana Freyre; La real cacería del sol , dirigido por Lautaro Murúa; Beckett , con Lautaro Murúa y Norma Aleandro; La escalera, Mi adorado embustero, Trampa para un hombre solo, Trampa mortal, Plaza Suite, El proceso de Mary Duggan, Un domingo en Nueva York, Indiscreta, Al fin y al cabo es mi vida, Aplausos, La visita de la anciana dama, Luz de gas.
Después de un largo paréntesis regresó con la obra Borges y Perón , de Enrique Estrázulas, trabajo que lo hizo acreedor a los premios María Guerrero, Trinidad Guevara, Florencio Sánchez y ACE al mejor actor dramático de 1998.
En 2006 actuó en el film Las manos , de Alejandro Doria, y protagonizó la obra Ohio Impromptu , dirigida por Patricio Orozco para el Primer Festival Beckett Buenos Aires, que le valió la nominación a los premios ACE en la terna de mejor actor de teatro off. Entre sus últimos trabajos figuran, en teatro, El último encuentro , con Hilda Bernard y Fernando Heredia, por el que recibió el premio ACE al mejor actor de 2009, y en la película Silencios , de Mercedes García Guevara.
Un pensamiento lo incentivaba: "Yo disfruto más ahora que antes. Cuando llega un libro que me atrae lo disfruto más. Soy más consciente del disfrute. Trabajar en lo que a uno le gusta es casi felicidad. Mientras no me falle la memoria, ésa es la condición sine qua non".
Sus restos serán velados hasta hoy, a las 13, en el Teatro Cervantes, Libertad y Córdoba.

jueves, 25 de julio de 2013

Mirada oscura al humor Con su obra Sistema garage, indaga en los orígenes de un profesor de actuación soberbio y ególatra

Por: Damián Dreizik


Algunos lo vieron por primera vez en los ochenta como integrante del dúo Los Melli, junto a Carlos Belloso, en el Parakultural. Desde entonces, Damián Dreizik recorrió 30 años con la escena, desde proyectos teatrales propios ( Nenucha, la envenenadora de Monserrat La Maña, Negra Matinée, Groenlandia ); películas ( Sólo por hoy, Rapado, ¿Sabés nadar? ,Pájaros Volando, como guionista) y televisión (Delicatessen, Disputas, Masculino Femenino ).
Por estos días sube a escena en el Centro Cultural de la Cooperación para presentar Sistema arage, proyecto de su autoría, con dirección de Alfredo Allende, en la que interpreta al profesor de actuación Raúl Ricoletti. Se trata del personaje que debutó en Cómico Stand Up allá por 2003, y durante seis años participó como columnista en el programa radial Day Tripper , que el actor desempolva para indagar en nuevas facetas de su personalidad. Una comedia oscura, en la que no escasea el humor delirante y el absurdo. Tampoco el patetismo.
"Hay algo ególatra en la figura del actor, del maestro, ciertos componentes que me resultaban interesantes para trabajar más allá de la radio. No quería hacer stand up ni un monólogo. Quería hacer algo teatral", desliza Dreizik, mientras engulle un tostado de jamón y queso, envuelto en una enorme bufanda de lana multicolor.
Así surgió la idea de esta precuela de Ricoletti, que indaga sobre los orígenes del personaje remontándose a su maestro, y aborda temas como el robo y tráfico de ideas en el arte o la evolución y la subjetividad del método artístico, sustentado en la figura paródica de un actor reconocible. "Un personaje pagado de sí mismo, ególatra, que no escucha, todo el tiempo habla de él y siempre es categórico. No para de dar cátedra y de mostrar medallas de no se sabe qué", lo describe.
Dreizik se dedica a la actuación desde los 17 años y, según advierte, hacer reír siempre le resultó algo natural. Sostiene que el humor es una mirada, una opinión y necesita tomar una distancia de la realidad. "Debe tener una sustancia, aunque sea un delirio. Y por eso, cada vez más, siento la necesidad de darle un marco teatral a lo que hago. Con esto quiero decir que haya un relato, que haya una narración. Que existan personajes, aunque sean absurdos. También me gusta mucho jugar con las palabras, los lugares comunes, el cuerpo, la gestualidad exacerbada", explica el actor, que también se dedica a dar clases de actuación.
Como un artesano que manufactura sus obras y luego las vende en pequeña escala, Dreizik se define como un actor que trabaja la comicidad. "La profesión del actor es muy inestable, de altibajos, y eso es muy desgastante, te quema un poco. No es lo mismo un actor a los 20 años, que a los 30 o a los 40. Por ahí sentís... ya parezco Ricoletti... que no vas a poder, que el laburo te va a vencer. Pero la verdad es que también tiene el plus del placer de hacer lo que te gusta. O más o menos lo que te gusta", reconoce. "El humor es una mirada lúcida que permite abrir muchas puertas que otros no, aunque, desgraciadamente, en todo el mundo está considerado como algo menor. ¡No hay Oscar para los humoristas! Para mí, el humor es necesario, sino sería insoportable la vida. Cada vez más."

UN EX MELLIEN FRASES

  • "El humor en la Argentina se ha expandido, lo cual no es ni malo ni bueno. Es como que ahora todo el mundo se cree gracioso."
  • "La verdad en la actuación es una verdad que uno se inventa, que uno se crea. Y más allá de que sea un delirio, necesitás creerte eso para que se arme el mundo. Sino, bueno, no se arma. Eso es el trabajo actoral."

miércoles, 24 de julio de 2013

  Trailers ‘Caníbal’, teaser tráiler de la película protagonizada por Antonio de la Torre

Por: Julio Vallejo


Manuel Martín Cuenca es uno de esos directores que no ha recibido el reconocimiento que se merece. Responsable de cintas tan interesantes como ‘La flaqueza del bolchevique’ o ‘Malas temporadas’, el almeriense consiguió despuntar con ‘La mitad de Óscar’, una película pequeña en producción, pero grande en logros. ‘Caníbal’ podría ser el espaldarazo definitivo a un realizador realmente personal.
Los presagios son muy buenos.  El guion, escrito por el propio Martín Cuenca y Alejandro Hernández tomando como base el relato corto homónimo del cubano Humberto Arenal, formó parte del Atelier de la Cinéfondation del Festival de Cannes y fue seleccionado por Cinemart, el mercado de proyectos del Festival de Rotterdam. Ahora, una vez terminado, el filme se presentará en el Festival de Toronto y formará parte de la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.
La película sigue los pasos de un sastre que se dedica a matar mujeres. Sin embargo, su vida dará un vuelco cuando conozca Nina, la personificación de la inocencia.
El largometraje, que comenzó a gestarse hace tres años, es , en palabras de Martín Cuenca, “una historia de amor construida con la materia del mal. Una película de intriga y suspense que planteara un dilema moral”.
El caníbal del título está encarnado por Antonio de la Torre, un actor que vive su mejor momento después de su doble candidatura al Goya por las películas ‘Grupo 7′ e ‘Invasor’, y su participación en ‘Los amantes pasajeros’, el último filme de Pedro Almodóvar. El intérprete ya formó parte de la anterior película del cineasta andaluz, ‘La mitad de Óscar’, donde encarnaba a un taxista que acaba discutiendo con el protagonista.
El teaser de ‘Caníbal’ ya nos adelanta que estamos ante un largometraje diferente al de la mayoría de producciones españolas que veremos durante este 2013. En las imágenes vemos a un Antonio de la Torre, muy serio e inexpresivo. No hay diálogos de ningún tipo y el montaje aparece acompañado de la música de una saeta y los tambores de una procesión de Semana Santa.
 

Llega a RD "La viuda alegre" del siglo XX

Teatro, Cine & Televisión


Se pensaba que la belle epoque duraría para siempre… Y tal vez no fue así, pero se vivirá cien años después en nuestro país. Para la Sociedad ProArte Latinoamericana SPL es un honor producir por primera vez en español para República Dominicana, esta famosa opereta, que se presentará el 23 y 24 de agosto de los corrientes, en el Teatro Nacional.  

Mundialmente aclamada por un sofisticado público durante más de un siglo y bajo una producción general de Edgar Perez y SPL, de la mano de artistas nacionales e internacionales, esta historia de humor, amor e intrigas promete ser un plato fuerte exquisito para los amantes del teatro y sobre todo, de los espectáculos liricos de esta índole. La Orquesta Filarmónica Dominicana OFD, cantantes liricos, bailarines y actores, deslumbrarán junto a un fastuoso vestuario de época y espectacular escenografía, a todo el público asistente.

Inspiración: El desarrollo en todos los aspectos, el cese bélico y una sociedad sofisticada y alegre, dio notoriedad a la Europa del siglo XX. Inspirado en la burocracia social de esa época y las espectaculares fiestas, el músico austriaco Franz Lehar, compone las piezas musicales de la opereta La Viuda Alegre y con un guión de Leo Stain y Víctor León basado en la comedia; el humor y el amor le dan forma a esta historia de una rica y hermosa viuda que desea casarse de nuevo y su futuro esposo es tema de negociación por el principado; opereta que se convirtió en best seller de taquillas en toda Europa y América, desde su estreno en Viena en 1905.

lunes, 22 de julio de 2013

Una Alicia loca y divertida

Por: Néstor Tirri


Ficha técnica: Alicia en el país de las maravillas / Coreografía y adaptación del texto de Lewis Carroll: Alejandro Cervera / Música: Purcell, Lutoslawski, Haendel, Laurenz, Satie y otros / Relator: Roberto Carnaghi /Vestuario: Mini Zuccheri sobre originales de Horacio Pigozzi / Iluminación: Rubén Conde / Ballet del teatro colón dirección: Lidia Segni / Próximas funciones: martes 23, viernes 26 y domingo 28, a las 12. 

Nuestra opinión: excelente
Los espectáculos para niños bordean ciertos riesgos y exigen una actitud amplia en su concepción. Un riesgo frecuente es el de subestimar a los pequeños espectadores con una bufonada infantilista, mientras que es responsabilidad de los creadores no caer en el otro extremo, es decir, el didactismo excesivo o densidades más aptas para adultos. El equilibrio con que Alejandro Cervera logra con este renacimiento de la (presunta) fábula de Lewis Carroll es admirable: moviliza al Ballet del Colón con una exigencia digna de los clásicos del repertorio, pero articula un espectáculo ágil y divertido, accesible a públicos diversos y, sobre todo, propone códigos actuales.
Es que el mundo de Alicia, más allá del wonderland del título, es un descenso (literalmente: la niña cae al insondable pozo) al mundo onírico. Allí todo es posible, lo cual tienta a quien se disponga a llevar a la acción el relato literario, a la hipertrofia de la imaginación. Con esa tentación se las tiene que ver, por ejemplo, la versión cinematográfica de Tim Burton (presenta a la protagonista ya crecida, confrontada con otro orden).
Con mucho humor, la intervención de Roberto Carnaghi no es la de un simple relator, sino que se engancha con las acciones disparatadas que se viven en el "sueño" de Alicia; hasta ensaya algún paso de baile con los personajes que pululan en ese raro universo y no se priva de alzar a la despistada heroína, cuando es necesario. El veterano actor adopta una actitud de apariencia imparcial, pero cada tanto se contagia del estupor que sobrecoge a la niña que se aventura a dejar la seguridad del rígido hogar victoriano y se lanza al bosque tras un inocente conejo.
En cuanto a Alicia, la asignación de partes es inobjetable: Luciana Barrirero en el elenco de estreno y Natalia Pelayo en el segundo reparto. En este caso, hay que decir que ambas asumen el difícil personaje carrolliano con toques descollantes, tanto en la desconfianza de las miradas como en la reacción ante las arbitrariedades de La Reina de Corazones (Luciana juega con una ventaja: la semejanza fisonómica de su rostro con el de la Alicia de las ilustraciones clásicas del tradicional cuento es asombrosa).
En la elección de los pasajes musicales, el coreógrafo optó por un eclecticismo que, a sabiendas o no, conecta su adaptación con clásicos del repertorio académico. Así como en El lago de los cisnes o en La Bella Durmiente hay un acto en el que desfilan "delegaciones" de reinos exóticos que asisten a un baile convocado por un monarca, en esta adaptación se inserta un desfile de distintas etnias que da lugar al flamenco, a danzas árabes (con La Oruga) y una formidable milongueada.
A las acertadas caracterizaciones de las protagonistas (que se alternan a lo largo de las cuatro funciones), hay que sumar las de Dalmiro Artesiano (El Conejo), Paula Cassano (La Oruga), Fabricio Coppo (el Ave Principal, una suerte de pavo real) y el sólido Vagam Ambartsoumián en las ropas de la inefable y cruel Reina de Corazones, uno de los espléndidos trajes que diseñaron Horacio Pigozzi y Mini Zuccheri.
Que el texto de 1865 continúe desafiando los talentos de coreógrafos y adaptadores reafirma la genialidad de ese ambiguo matemático y fotógrafo de la era victoriana. Por último, un mérito más: hace tiempo que el Ballet Estable que dirige Lidia Segni (convocado en su casi totalidad para este planteo coreográfico) no se lanzaba con tanta espontaneidad y alegría, un placer que, sin duda, se proyecta en los espectadores. Y no sólo en los más chicos.

Los bebes también asisten al teatroA partir del Proyecto Upa, crecen las propuestas para niños muy chiquitos

Por: Helena Brillembourg


Un fenómeno se viene produciendo en el marco del teatro para niños. Algo que crece y evoluciona con el correr de los años: el teatro para bebes. Aquellos que presentan espectáculos para quienes a veces ni siquiera han dado sus primeros pasos afirman que esta tarea viene acompañada de una gran responsabilidad, ya que la mayoría de su público asiste al teatro por primera vez. Su objetivo es que los que descubren el teatro lo vean como una posibilidad de pasarla bien y que lo asocien como un lugar para emocionarse.
La oferta para estos espectáculos es muy amplia y durante las vacaciones de invierno se multiplica. LA NACION conversó con las creadoras de estas propuestas y todas coincidieron en que el teatro es uno, lo que varía son los recursos y el público. En el caso de los bebes, es muy genuino, ya que no disimulan lo que les gusta y lo que no. En algunas de estas obras los niños pueden circular libremente por la sala, mientras en otras se sientan junto a sus padres, pero ninguna dura más de 45 minutos y son para bebes entre 0 y 7 años.
Los pioneros son los creativos del Proyecto Upa, dirigido por Gabriela Hillar y que presenta sus obras en el Taller del Ángel. Patricia Palmer, directora de este teatro, actriz y también psicóloga, contó cómo comenzó todo: "Gabriela me presentó este proyecto hace 15 años. Ella tuvo la idea a partir de un espectáculo que vio en España y empezó a investigar con un equipo de profesionales sobre la estimulación de los sentidos del bebe a través de la luz y el tacto. Así nació Canciones a upa que ha sido un éxito impresionante y que sigue en cartelera, además de Danza a pa , A través del agua Circo a pa ". Afirma que ver a los bebes disfrutando de cada función es algo mágico. "Ellos se conectan de manera muy fuerte con lo que están viendo, se emocionan, aplauden, bailan, se ríen: es su primer contacto con el teatro, y que sea de esta manera es maravilloso. Los actores se mueven de manera bastante lenta, la luz es tenue, aunque no se apaga, lo que se quiere es que los niños despierten sus sentidos. Son números seguidos uno detrás de otro que tienen que ver con la estimulación. Hay telas, pelotitas, se les muestra lo que es la caída y el levantarse, los espejos para la sensación de reconocerse y construir una imagen. Nuestro teatro se acondiciona para ellos, las gradas son colchonetas y todo el escenario tiene chichoneras, así se pueden mover libremente, gateando y caminando sin ningún riesgo", concluyó.
Luciana Giordano ha dedicado toda su vida al teatro, a la dirección y producción, pero desde que fue madre aparecieron otras inquietudes y se dio cuenta de que había un vacío en el teatro para los nenes mas chiquitos. "Investigué sobre la estimulación temprana y la incorpore a una obra de teatro. Despacito asito es una obra armada con un tempo constante para que los chicos no pierdan la atención. Hay muchos elementos de estimulación que arman la trama. Mi propuesta tiene que ver con generar contenido desde cero, mi música es toda original". Ella insiste que presenta una obra teatral, no es igual que ir a un pelotero para jugar, es entretenimiento pero siempre respetando el espacio escénico. "Incorporo elementos nuevos, como el video arte, presento cosas simbólicas que llaman mucho la atención, no está tanto lo figurativo, que es para chicos más grandes, hay mucha música y estímulos visuales, color y aromas", explicó.
Para la maestra jardinera Alejandra Vera, quien también estudió actuación, su propuesta Ventanitas en oncierto nació de un proyecto que trabajó hace ya ocho años. "Observaba que los más pequeños quedaban fuera del espectáculo teatral, porque más allá de disfrutarlo se asustaban, ya que los estímulos no eran los adecuados a su edad, por esto empecé a investigar y así nació mi primera obra, Mamadera Concert que se modificó a lo largo de los años y hoy tiene forma definitiva como Ventanitas en oncierto y añade-. Es una propuesta de danza teatro, donde la danza tiene mucha importancia desde lo que cuenta el cuerpo de los actores, es una gran historia con historias chiquitas. Así el chico de 4 se involucra con la historia larga y el más pequeño tiene su atención en esa pequeña historia que comienza y se termina, cuido mucho los estímulos, el volumen de la música, el vestuario, los aromas, que todo sea agradable", concluyó.
Para la creadora del espectáculo de títeres Un tigre en el gallinero , Mariana Trajtenberg, los niños hoy tienen múltiples opciones para distraerse, pero cree que es muy importante enseñar desde pequeños que podemos conectarnos con otro de manera diferente. "Eso para mí es el hecho del teatro, es muy importante que descubran que en el teatro hay un lugar pasarla bien. Para los más pequeños se cuida mucho el tema de la estética, los títeres están hechos de gomaespuma, texturas blandas y suaves que parecen un peluche. En términos de estructura tiene muchas canciones, es casi un musical, los más chiquitos que no pueden seguir la historia se enganchan con las canciones, con la música, con la coreografía y con el movimiento", concluyó.